No eres vendedor y encima no lo sabes.

Y lo mismo para el 99% de la gente que se dedica a la venta: comerciales, vendedores, representantes, delegados de zona, supervisores de sala, dependientes, directores de banco, personal shoppers, teleoperadores, redactores, en masculino y en femenino, como quieras llamarlos.

El 99%. El 98,3% o el 99,4%. Da igual.

Casi todos.

La cifra es tan alta por un detalle (bueno, dos):

LA BARRERA DE ENTRADA ES BAJA o NULA

LA DEMANDA ES INCONMENSURABLE 

En cuanto a la barrera de entrada, está claro: Cualquiera puede “probar”.

Y así hay miles de personas a diario: “probando”. 

No es de extrañar que la venta tenga tan mala fama, casi todos están de paso “hasta que salga algo serio” o están probando.

Si la única barrera de entrada para ser proctólogo fuera tener un dedo, aún tendrían peor fama. 

Imagina un tacto rectal en manos de un tipo que está “probando”. 

En fin.

Otros tantos trabajan tiempo en ventas porque no pueden aspirar a nada mejor. 

Eso piensan.

Son los de “He acabado vendiendo seguros”. (No se le daba bien el robo con intimidación).

Como si vender fuera un final fácil. 

Ignorando que en su caso le costaría menos ser cirujano maxilofacial.

Es curioso. 

Algo tan, tan, tan difícil como vivir de la venta se considera el último recurso. 

Es lo que tiene la nula barrera de entrada y la demanda infinita.

De hecho, muchas empresas viven de la rotación de vendedores novatos. De esas dos únicas ventas que hacen cada uno, a sus padres y a su tía de Zaragoza.

En cuanto a la gran demanda de vendedores, poco más que añadir. 

La venta es lo que mueve el mundo.

Por pura matemática, hay que conformarse con quien sea para vender.

Es lo de “En ventas siempre hay trabajo”. Claro, no puede acabarse.

Mientras el mundo sea así.

Y seguirá habiendo gente “probando”.

De los que piensan que vender un producto de alto precio es más difícil que uno barato.

Qué risa.

Descuelga el teléfono e intenta vender algo gratis.

Verás la realidad.

(En la intimidad del mail cuento anécdotas de vendedores telefónicos de mi equipo que, como poco, te arrancarán una carcajada o te pondrán de mala leche. Como uno que se inventó un cáncer de piel para romper el hielo. Aquí abajo)

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Bueno, vender es una profesión que merece un enorme respeto. 

Hay que dejar de probar, con el dinero de otro.

Si no puedes escribir un mensaje que sea como estos dos que practicaron sexo encima de un escenario. (Por decirlo suavemente).

No lo intentes. (Con el dinero de otro).